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Final.

Sunday, June 11, 2006


Nunca pensó que se lo dirían a ella, que alguna vez tendría que escuchar esa sucias palabras escapándose de la boca de quién tanto amaba. No, jamás siquiera lo imaginó. Pero ahora estaba ahí, sentada frente a Esteban, escuchándolo decir una y otra vez “no eres tú, soy yo”. Oyendo como pronunciaba esa maldita sentencia final que no dice nada, que miente, que engaña, que daña, que mata.

Beatriz oía silenciosa, presa de la angustia, víctima de tanto amor. Sabía que la estaban pateando, que Esteban le ponía punto final a su relación, pero no comprendía el porqué.
Tan sólo hace un par de días se habían propuesto seguir adelante, luchar por estar juntos, por ese cariño que los unía.

- Yo te quiero mucho,. Mucho, Beatriz. No quiero que sufras por mi culpa, por eso prefiero estar solo hasta saber qué me pasa, porque de verdad que no estoy feliz ahora y tú notas que actúo raro contigo. Pero es porque yo estoy mal...

Desde sus enormes ojos color miel se escapaban miles de lágrimas. Se veía más niña que nunca. Frágil ,inocente y asustada. Esteban sintió pena, sabía que no estaba siendo del todo sincero con ella y le dolía tener que romperle el corazón, pero no veía más escapatoria.

Quería decirle que lo ahogan sus besos, sus caricias apasionadas. Que lo asfixiaban sus incansables “te amo” y lo aburrían esos largos e-mail’s en los que le hablaba de un sentimiento sublime, maravilloso y divino del que él no tenía idea. Beatriz era difícil, una persona complicada. Inteligente sí, muy inteligente, pero rara. Quería ser artista de las palabras y él sólo un buen ingeniero comercial. ¡Jamás habían caminado juntos y tampoco lo harían! ¿Para que dilatar algo en lo que no eran felices?

Beatriz jugaba con un pañuelo desechable, sólo para no tener que levantar la mirada No, no quería verlo, porque cuando se encontrara con sus ojos el desastre sería inevitable. Al mirarlo se le derrumbaría el mundo y comenzaría vivir la verdadera pesadilla.

Él no la amaba, no sentía pasión alguna por ella. Cariño le tenía, harto, pero no suficiente. Después de todo, Beatriz había sido una buena novia. Tierna, preocupada, cariñosa y fiel, pero algo le faltaba o algo le sobraba. Esteban se sentía irritado por todo ese amor incondicional que ella le daba, no lo entendía, no lo quería, no podía comprender cómo alguien se entregaba de ese modo sin esperar nada a cambio.

Pero pese a querer correr, alejarse raudo y veloz de su lado, Esteban no podía dejar de mirarla, de conmoverse con su carita empapada por las lágrimas que él mismo había provocado. Le tomaba la mano, le acariciaba el pelo y trataba de preguntarse en qué iba a terminar todo esto.

Por algunos momentos pensó en dar pie atrás, arrepentirse de su pendejería y decirle que olvidara lo que dijo y que siguieran luchando. Pero luego, esa ternura se convirtió en rabia y pensó en que Beatriz quería manipularlo a punta de llantos y pataletas silenciosas. Le soltó la mano bruscamente, encendió un cigarro y miró por la ventana
Con horror descubrió que no estaban solos, que en aquella cafetería habían conocidos que miraban con cara de espanto la escena. “Ya po’, deja de llorar, gordita”, le dijo incómodo.

- Oye, ya, pues, Beatriz. ¡No llores más! Cálmate, si no es pa’ tanto. O sea, sólo te pido que me des un tiempo para aclararme, para pensar en lo que me está pasando.

Las palabras de Esteban retumbaron fuerte en los oídos de Beatriz y de súbito las lágrimas se detuvieron. Algo la despertó de su trance doloroso y lentamente levantó sus ojos para enfrentarlo. Lo miró con despreció y sonrió con amargura. “Los tiempos” no son más que maneras sutiles de mandarse al carajo, formas poco honestas para extender más la agonía del que ama, y eso ambos lo sabían.

A su cabeza vinieron las imágenes de su historia juntos. El momento en el que se conocieron, el primer beso, la primera vez que hicieron el amor, la torta que le hizo para su cumpleaños, los huevos de pascua, el temporal que los pilló en plena calle, las cenas a la luz de las velas, los viernes de película, el día en que le dijo que la adoraba, el día en que comenzaron las peleas, los insultos, los desprecios, las borracheras, las ganas de mandarlo todo a la mierda...

¿Era amor lo que sentía? ¿Cómo podía saberlo? Este era el momento para darse cuenta, para saber si acaso estaba enamorada o si él sólo era una obsesión. Siguió mirándolo, como si en sus ojos pudiera encontrar la respuesta que buscaba, mas solo vio a un tipo incómodo que fingía compasión. Sólo encontró a un hombre que ocultaba algo bajo esa sonrisa de ternura.

Sin saber por qué, se puso de pie, dejó caer el pañuelo con el que jugaba, lo miró y le dijo: “No, no nos tomemos un tiempo. Dejémoslo hasta acá y no miremos atrás”. Y al pronunciar esa sentencia se dio media vuelta y se marcho, dejando a Esteban solo, confundido y con una cuenta que pagar.

Beatriz comenzó a caminar a paso rápido, llorando desconsolada, con el pecho oprimido por la angustia y la desesperación. Caminaba tratando de comprender, queriendo saber si estaba o no enamorada , intentando seguir en pie y no caer desfallecida.

Le dolía, pero no sabía qué. ¿Era el hecho de no verlo más, de no hacer una vida juntos? ¿Era la certeza de que otra vez la habían engañado? ¿o el temor a la soledad? ¿Le dolía el amor que ya no tendría dueño? ¿qué dolía?.

Y tras mucho dar vueltas, tras mucho vagar sin rumbo por entre la gente, sólo supo que jamás entendería lo sucedido y que éste no era más que el comienzo de una vida miserable. Porque con sus palabras le hizo añicos el corazón, le quebró las esperanzas y se llevó todos los sueños que alguna vez tuvo.

Sabía que éste no era más que el primer día de dolor y que le esperaban años de amarguras, de sangramientos innecesarios y miseria. Desde hoy ya no sería misma, se lo confirmaba su corazón queriendo dejar de latir, sus ojos en llamas y esa maldita certeza de que el amor jamás volvería a su vida.

(continuará)

posted by Margarita Starr.
12:00 PM

2 Comments:

Anonymous Anonymous said...

...reviví todo lo que me pasó a mi también...me hiciste llorar.

12:08 PM  
Anonymous Anonymous said...

me gustó más el otro, pero estos cuentos un poco más trabajados ( solo un poco, no te lo tomes a mal) tienen harto futuro.

te quiero care'e loza

8:06 AM  

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